El legado del Sr. Alberto Hernández Álvarez: Un triunfador en la vida
- Maritza Villegas
- 22 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Martes 22 de julio de 2025.
El Sr. Alberto Hernández Álvarez nació el 15 de abril de 1934 en Est, Crucitas, Ciudad Valles, S.L.P. Hijo de Agustín Hernández Paulín y Piedad Álvarez, desde joven mostró una tenacidad admirable. A los 19 años, formó un hogar al unir su vida con la Sra. Rosa Pizaño Villanueva, quien a sus 15 años le brindó amor y compañía en la crianza de sus 12 hijos, seis de los cuales siguen vivos y otros seis, lamentablemente, ya partieron.
En su juventud, don Alberto trabajó en la producción de piloncillo, involucrándose en cada etapa, desde la siembra hasta la cosecha de la caña de azúcar. Este arduo trabajo en la molienda forjó su carácter y determinación. En 1961, en busca de nuevas oportunidades, se trasladó a Ciudad Valles, donde comenzó a construir su futuro.
En la Colonia Juárez, encontró un hogar y empleo como obrero en la construcción del Ingenio Plan de Ayala y más tarde en la edificación de la empresa Ron Potosí. Su cuñado, el maestro mecánico Heraclio Pizaño, lo llevó a los talleres de Transportes Vencedor, donde su vida dio un giro significativo, apodado “Barra de Uña” debido a un diente que se le rompió, don Alberto se ganó respeto y confianza, ascendiendo rápidamente a la posición de cobrador y luego de operador.
Su trayectoria como conductor del autobús No. 22 lo llevó a recorrer rutas importantes, como la ruta Satélite (la que salía de la hoy eco chica, rumbo a la Cerillera, entraba por la Juan Sarabia para llegar al boulevard, cruzaba el boulevard entrando por la Ponciano Arriaga, después entraba por la 16 de septiembre, cruzar el boulevard, para llegar la Morelos, de ahí al jardín, lo rodeaba y recorría la calle Hidalgo, para entrar por la Independencia y llegar de nuevo a la eco chica). Además, tenía el servicio escolar hacia la Academia Comercial Potosina, que funcionaba atrás de donde se encuentra la “Volkswagen” y cerraba turno con la llamada “vampira”
Ya después le asignaron las rutas Tipzen–Mercado y la llamada ruta Industrial Cuartel-Ingenio, le asignan el autobús No. 20 con el que recorre los domingos la ruta; Xolol, Tancanhuitz y San Antonio, cuando Transportes Vencedor compra Transporte del Golfo lo manda a la ruta de Tamazunchale y a la de tampico.
Con el tiempo, se unió a los autobuses Flecha Roja, donde le asignan un Somex con el No. 248, después pasa a un Dina, para recorrer la ruta México-Cd. Valles, donde continuó su desarrollo profesional, hasta que decidió regresar a Transportes Vencedor, nuevamente en el servicio Urbano trabajando la ruta Central-Mercado, después lo mandan al Desengaño y por último a Montecillos, finalmente jubilándose tras años de esfuerzo. Pero su espíritu laboral no se apagó; trabajó en taxis hasta que su salud lo impidió.
El legado del Sr. Alberto es palpable en sus hijos, quienes forjaron exitosas carreras:
Bernardina (Q.E.P.D.) maestra de Telesecundaria. Roberto (Q.E.P.D.)Contador Privado, Modesto jubilado del magisterio, Rosa María Trabajadora Social, Clara Margarita Licenciada en Sistemas, Juan Alberto y Homero técnico Electromecánico, Veronica Daley Contador Público, su hijo Homero continúa la tradición familiar, trabajando en el Sistema Estrella Blanca, demostrando que, aunque un operador pueda partir, su esencia y enseñanzas viven en las nuevas generaciones.
Don Alberto Hernández Álvarez no solo fue un trabajador incansable, sino un verdadero triunfador cuyo ejemplo perdurará entre quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Su vida es testimonio de superación, dedicación y amor familiar.

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