La invasión de "Brasilia" y la historia de la lucha de las abuelas para el desarrollo de la colonia Vista Hermosa
Miércoles 28 de agosto de 2024
Ciudad Valles, S.L.P.- Francisca, vecina de la colonia Vista Hermosa, recuerda perfectamente como inició la lucha para la construcción de las escuelas y el desarrollo de este sector, por el que tuvieron que enfrentar hasta "demonios", que las amenazaron de muerte.
Un camino nada fácil, porque fueron muchos años para poder crear una de las colonias más grandes de la zona norte del municipio. El espíritu guerrero, de ella y de sus vecinas: Bartola Tapia Rodríguez, Gloria Castillo Maldonado, Felícitas Ramírez Lucio, entre otras más, fueron quienes preocupadas por sus hijos realizaron acciones increíbles para cumplir sus sueños.
Francisca Zuñiga Loredo, es ama de casa, madre de ocho hijos y una orgullosa abuela de 22 nietos y un bisnieto. Hija de padres queretanos, nacida en Aquismón en 1955. Fue traída a Ciudad Valles junto a sus hermanos, para que cursaran sus estudios básicos en esta localidad. "Mis padres querían que tuviéramos la oportunidad de estudiar, donde vivíamos no había primarias, querían que pudiéramos leer y superarnos", menciona con énfasis los valores de sus progenitores.
Señala que llegaron a residir a la colonia La Pimienta. Estudió en la primaria "Narciso Mendoza", y la Secundaria en "Mártires del Río Blanco". Se graduó como Secretaria Comercial, de la Academia América.
En el año de 1975, su padre para estar más cerca del templo de La Luz del Mundo, religión que profesan, adquiere un terreno en la colonia Vista Hermosa, donde solo habitaban cuatro familias.
"No había nada en ese lugar, no teníamos agua entubada, ni luz, ni calles, solo había monte"; además, de algunos sembradíos de chile y papaya, de José Oliva, dueño de los predios de la zona, quien les compartía agua de una pequeña noria.
Recuerda con tristeza que su familia tuvo que vivir durante un tiempo abajo de unos árboles, mientras su padre construía una casa de palos y cartón. Fueron días duros y de sufrimiento, por el azote de las lluvias y la plaga de mosquitos que proliferaban sin cesar.
En el año de 1977 llegó el amor. Se casó con Miguel Reséndiz, quien se sumó a su familia en el lugar. La llegada de los hijos trajo alegría a su hogar, pero seguían las necesidades de servicios básicos.
Corría el año de 1979, cuando sus vecinas, Gloria Castillo y Felícitas Ramiro la invitaron para que junto a otras compañeras de la iglesia, fueran a ver al presidente municipal, Rafael Piña González, para pedirle que abriera calles en el sector, ya que solo existían veredas de tierra negra por donde salían.
En la reunión con el alcalde, todas se sintieron intimidadas para tomar la palabra. Pero, doña Francisca, quien era conocida por su carácter fuerte, pero afable, fue quién se armó de valor y presentó la petición de abrir las calles para su colonia. Luego de escucharlas, el edil aprobó la solicitud y envío una máquina con las que se aperturaron las primeras calles: "Hidalgo y Adolfo López Mateos".
En ese tiempo, la colonia Vista Hermosa era el sector más alejado de la zona urbana, su límite llegaba hasta la esquina de las calles Manuel José Otón y Avenida Adolfo López Mateos, en el famoso "triangulo". Un área, dónde por cierto, operaban varias cantinas y burdeles como La Selva, El Padrino, XX, Brasília, entre otros más; famosos por ser dónde corría el vino y la prostitución de la ciudad.
En 1980, los niños crecían y tenían la necesidad de un Jardín de Niños, por lo que volvieron a la presidencia a solicitar al nuevo alcalde, Antonio Esper para que les apoyará con una maestra que impartirá clases a 10 niños, que había en la colonia. La respuesta fue el nombramiento de la maestra, Irma Fajardo. Pero, aún les faltaba un lugar para realizarlas.
El responsable de lglesia, Alfredo Orozco, les prestó un pequeña casa de palma, donde hoy está el templo La Luz del Mundo, para que tuvieran un espacio para el aprendizaje. Después, por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP) arribó la educadora de preescolar, Guadalupe Castro, para oficializar las clases.
Ya con una maestra. Y mediante unas gestiones, el gobierno les donó dos aulas prefabricadas. Sin embargo, esta acción marcó el inicio de una guerra de los dueños de los antros, para evitar que se instalará el Jardín de Niños, en la calle Álvaro Obregón.
Los cantineros exigieron al alcalde evitar a toda costa el inicio de obra, amenazando con dejar de pagar los impuestos a la presidencia. La presión tuvo éxito. La autoridad les notificó a los padres de familia que tenían 24 horas para construir la base del piso de las aulas, ó les quitarían los materiales.
El grupo de mujeres molestas, fueron con el presidente y le expresaron su coraje por la premura en que debía hacerse la obra. La respuesta fue contundente: "tienen 24 horas para utilizar los materiales o serán retirados", les advirtió el mandatario local.
La valentía de las mujeres era observada por integrantes del Sindicato de la sección 7 de Azucareros, quienes al escuchar la conversación, aplaudieron su su férrea defensa, y trataron de disuadir a la autoridad, pero sin resultados.
Tic tac, tic tac... El tiempo corría y parecía que no sería suficiente para cumplir con la labor, pero no se rindieron. El apoyo de Ángel Olguín, Jeremías Zuñiga, Moisés Rocha, Marco Cortés, así como de Juan, Pablo y Aquilino Gallegos, entre otros integrantes de su iglesia La Luz del Mundo, lograron construir esa noche, las planchas para las aulas. Un trabajo titánico, ante las condiciones que vivían. Se cumplió con la meta, y construyeron el Jardín Niños "Álvaro Obregón".
Había beneplácito entre las familias por estas aulas. Sin embargo, también necesitaban de una primaria, debido a que los niños tenían que ir hasta la colonia vecina "Francisco Villa", que les representaba una gran distancia.
Las gestiones continuaron ante la SEP, y les autorizaron dos maestros. Sus hijos abandonaron la primaria en la que estaban y empezaron a tomar clases, en la casa de Elodia Castillo. Ahí arribó el primer maestro, Juan Gómez, quien observó que el espacio era insuficiente.
Ya con el apoyo del maestro, diaogaron con el presidente, y le pidieron permiso para invadir "Brasilia"; un burdel abandonado, que tenía el suficiente espacio para la toma de clases. El único inconveniente, era tener de vecinos a los prostíbulos, que aún operaban.
Doña Francisca, preguntó al presidente qué si podían invadir ese lugar. Pero éste, solo les expresó: "Sí los llevaban a la cárcel, yo me encargo de la liberación". Con estas palabras tomaron "Brasilia", e iniciaron el proyecto de la escuela.
El maestro Juan Gómez con apoyo de José Santiago, Pascual Ramos y otros padres de familia, por las noches construyeron el mobiliario: unos pequeños bancos para los alumnos, que tomaban las clases sentados en piedras y tablas.
"No había dinero para el pizarrón y menos para el gis, el maestro tuvo la idea de pintar una pared de la cantina, que sirvió de pizarrón. Y los niños llevaban piedras calizas qué utilizaban como gis", recuerda.
Una vez instalados recibieron a visita del alcalde, Antonio Esper, que iba acompañado de su cuñado, el extinto presidente del Consejo Mundial del Boxeo, José Sulaiman y otros invitados, para ver las condiciones de la nueva escuela.
El miércoles 6 de junio de 1990, arribó a Ciudad Valles el presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, quien realizaría un mitín en el Jardín Hidalgo. Las familias de la Vista Hermosa vieron la oportunidad para plantear sus necesidades.
El profesor, Juan Gómez junto a sus alumnos prepararon una canción para solicitar la escuela. Durante el evento, los responsables de la agenda del mandatario federal rechazaron integrarlos al programa. Pero, aprovechando un descuido del Estado Mayor, la niña Magdalena Sánchez Juárez, logró burlar la seguridad y entregó un mensaje a Carlos Salinas, donde pedían cantar. El presidente los atendió y escuchó la melodía. Al día siguiente visitó la colonia, y les autorizó la construcción de la Escuela Primaria "Jesús Romero Flores". Además, ordenó el cierre inmediato de todas las cantinas que había en el lugar, para la protección de los menores.
Las familias estaban felices por haber logrado la construcción de una escuela. Pero, esto les representó amenazas de muerte por parte de los dueños de los burdeles, hacia todo el grupo de amas de casa que habían realizado este movimiento.
"Yo me enojé. Y les dije: ¡Aquí estoy! Sí ustedes tienen la facultad de hacerme algo, háganlo; ya empecé y ahora hay que seguirle", rememora "doña Pancha", considerada una de las líderes.
Agregó que las gestiones no terminaron, porque faltaban los servicios básicos en la colonia. Fue el gobierno Federal quien les autorizó más de 100 mil pesos para la introducción de la luz eléctrica; y tiempo más tarde, el drenaje.
Con el paso de los años, han logrado la introducción de los servicios para la ampliación y urbanización de la colonia Vista Hermosa, lugar donde habitan hoy cientos de familias.
Recuperar la memoria de los abuelos, es la base para que las futuras generaciones conozcan el trabajo de la lucha que hicieron, para tener un lugar digno donde vivir sus familias.

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